Tiempo estimado: 4 min.

La creatividad no se puede encerrar.

Escrito por

Carlos Rasgado

Siempre me ha resultado curioso que Maslow, en su pirámide, considerara a la creatividad como parte de la cúspide. Porque, a diferencia del resto de elementos que componen la parte más alta de dicha pirámide, la creatividad queda ajena a cualquier apartado; siendo algo que se puede dar incluso cuando nos encontramos en los escalafones más bajos.

Y, la verdad, es que ejemplos de esto hay muchos. Una de las obras más importantes de la historia fue escrita desde la cárcel, Don Quijote permitió a Miguel de Cervantes viajar durante su cautiverio. También son conocidos los largos períodos de pobreza que sufría Mozart y que era capaz de paliar gracias a su increíble creatividad musical. Incluso tenemos ejemplos de toda una corriente cultural surgida ante la adversidad, como lo fue el Blues.

Nos está tocando vivir algo que para nuestra generación parecía imposible, el mundo echando el freno, la sociedad recluida en casa y un enemigo en común al que vencer.

Ante esta situación nos hemos unido, solidarizado… pero también estamos viviendo un boom creativo global como nunca antes visto, las redes están invadidas de personas tocando música, creando ilustraciones, escribiendo poesía… es algo verdaderamente increíble que la creatividad sea la herramienta esencial del ser humano en su búsqueda de libertad… una herramienta que todos entendemos y compartimos, pero que cada uno usa de forma particular; podríamos decir que es algo mágico. Porque, efectivamente, Maslow se equivocaba relegando a la creatividad a simplemente la cúspide de la pirámide.

Os dejamos solo dos ejemplos de los millones que están saliendo por la red. El primero, un grupo que nos encanta en Apolo, Izal, que han hecho sonar cada uno desde sus casas esta genial canción. Y otro, nuestra amiga y archiconocida Sara Bueno (Sara Buho para todos) que lanza un reto, darle vida a uno de sus micro poemas. 

Siempre me ha resultado curioso que Maslow, en su pirámide, considerara a la creatividad como parte de la cúspide. Porque, a diferencia del resto de elementos que componen la parte más alta de dicha pirámide, la creatividad queda ajena a cualquier apartado; siendo algo que se puede dar incluso cuando nos encontramos en los escalafones más bajos.

Y, la verdad, es que ejemplos de esto hay muchos. Una de las obras más importantes de la historia fue escrita desde la cárcel, Don Quijote permitió a Miguel de Cervantes viajar durante su cautiverio. También son conocidos los largos períodos de pobreza que sufría Mozart y que era capaz de paliar gracias a su increíble creatividad musical. Incluso tenemos ejemplos de toda una corriente cultural surgida ante la adversidad, como lo fue el Blues.

Nos está tocando vivir algo que para nuestra generación parecía imposible, el mundo echando el freno, la sociedad recluida en casa y un enemigo en común al que vencer.

Ante esta situación nos hemos unido, solidarizado… pero también estamos viviendo un boom creativo global como nunca antes visto, las redes están invadidas de personas tocando música, creando ilustraciones, escribiendo poesía… es algo verdaderamente increíble que la creatividad sea la herramienta esencial del ser humano en su búsqueda de libertad… una herramienta que todos entendemos y compartimos, pero que cada uno usa de forma particular; podríamos decir que es algo mágico. Porque, efectivamente, Maslow se equivocaba relegando a la creatividad a simplemente la cúspide de la pirámide.

Os dejamos solo dos ejemplos de los millones que están saliendo por la red. El primero, un grupo que nos encanta en Apolo, Izal, que han hecho sonar cada uno desde sus casas esta genial canción. Y otro, nuestra amiga y archiconocida Sara Bueno (Sara Buho para todos) que lanza un reto, darle vida a uno de sus micro poemas. 

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Siempre me ha resultado curioso que Maslow, en su pirámide, considerara a la creatividad como parte de la cúspide. Porque, a diferencia del resto de elementos que componen la parte más alta de dicha pirámide, la creatividad queda ajena a cualquier apartado; siendo algo que se puede dar incluso cuando nos encontramos en los escalafones más bajos.

Y, la verdad, es que ejemplos de esto hay muchos. Una de las obras más importantes de la historia fue escrita desde la cárcel, Don Quijote permitió a Miguel de Cervantes viajar durante su cautiverio. También son conocidos los largos períodos de pobreza que sufría Mozart y que era capaz de paliar gracias a su increíble creatividad musical. Incluso tenemos ejemplos de toda una corriente cultural surgida ante la adversidad, como lo fue el Blues.

Nos está tocando vivir algo que para nuestra generación parecía imposible, el mundo echando el freno, la sociedad recluida en casa y un enemigo en común al que vencer.

Ante esta situación nos hemos unido, solidarizado… pero también estamos viviendo un boom creativo global como nunca antes visto, las redes están invadidas de personas tocando música, creando ilustraciones, escribiendo poesía… es algo verdaderamente increíble que la creatividad sea la herramienta esencial del ser humano en su búsqueda de libertad… una herramienta que todos entendemos y compartimos, pero que cada uno usa de forma particular; podríamos decir que es algo mágico. Porque, efectivamente, Maslow se equivocaba relegando a la creatividad a simplemente la cúspide de la pirámide.

Os dejamos solo dos ejemplos de los millones que están saliendo por la red. El primero, un grupo que nos encanta en Apolo, Izal, que han hecho sonar cada uno desde sus casas esta genial canción. Y otro, nuestra amiga y archiconocida Sara Bueno (Sara Buho para todos) que lanza un reto, darle vida a uno de sus micro poemas. 

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Siempre me ha resultado curioso que Maslow, en su pirámide, considerara a la creatividad como parte de la cúspide. Porque, a diferencia del resto de elementos que componen la parte más alta de dicha pirámide, la creatividad queda ajena a cualquier apartado; siendo algo que se puede dar incluso cuando nos encontramos en los escalafones más bajos.

Y, la verdad, es que ejemplos de esto hay muchos. Una de las obras más importantes de la historia fue escrita desde la cárcel, Don Quijote permitió a Miguel de Cervantes viajar durante su cautiverio. También son conocidos los largos períodos de pobreza que sufría Mozart y que era capaz de paliar gracias a su increíble creatividad musical. Incluso tenemos ejemplos de toda una corriente cultural surgida ante la adversidad, como lo fue el Blues.

Nos está tocando vivir algo que para nuestra generación parecía imposible, el mundo echando el freno, la sociedad recluida en casa y un enemigo en común al que vencer.

Ante esta situación nos hemos unido, solidarizado… pero también estamos viviendo un boom creativo global como nunca antes visto, las redes están invadidas de personas tocando música, creando ilustraciones, escribiendo poesía… es algo verdaderamente increíble que la creatividad sea la herramienta esencial del ser humano en su búsqueda de libertad… una herramienta que todos entendemos y compartimos, pero que cada uno usa de forma particular; podríamos decir que es algo mágico. Porque, efectivamente, Maslow se equivocaba relegando a la creatividad a simplemente la cúspide de la pirámide.

Os dejamos solo dos ejemplos de los millones que están saliendo por la red. El primero, un grupo que nos encanta en Apolo, Izal, que han hecho sonar cada uno desde sus casas esta genial canción. Y otro, nuestra amiga y archiconocida Sara Bueno (Sara Buho para todos) que lanza un reto, darle vida a uno de sus micro poemas. 

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