Tiempo estimado: 4 min.

Oxitocina: La hormona del emprendimiento.

Escrito por

Rubén Martínez

Probablemente, mucho de los que estéis leyendo este artículo habéis tenido una conversación con un amigo en la que se os han ocurrido más de una idea de negocio, e incluso alguna de ellas se ha hecho realidad.

Si os paráis a pensar en ese momento seguro que lo recordáis con mucho cariño. Empezaríais a hablar de una pequeña idea que fue haciéndose cada vez más grande y os divertíais imaginando hasta donde podíais llegar. Cuanto más avanzaba la conversación, más felices y motivados os sentíais para hacer realidad ese negocio que estaba floreciendo de la nada. Y seguro que alguno de vosotros soltó una frase tipo…”Tío con esto nos forramos”. 

Todo estas sensaciones y sentimientos por los que pasasteis, y que os llevo a creer en vuestra idea, también tiene una explicación científica. Y es que en ese momento estaba jugando un papel muy importante la hormona OXITOCINA.

La oxitocina es conocida como la “Hormona de la Felicidad”, o la “Hormona del Amor”.Y es que la oxitocina, además de ser una hormona, es un neurotransmisor que produce múltiples efectos en nuestro sistema nervioso central.

En su papel como neurotransmisor, está implicada en comportamientos relacionados con la confianza, el altruismo, la generosidad, la formación de vínculos, los comportamientos de cuidado, la empatía o la compasión. Y por su puesto es fundamental para las relaciones sociales, ya que está relacionada con las emociones y la inteligencia interpersonal.

Y os preguntaréis ¿Qué tiene que ver esto con el emprendimiento?

Pues bien, la oxitocina promueve la sensación de pertenencia, la confianza en otros, la amistad y la confianza en uno mismo.

Durante ese momento de creatividad espontánea y de risas con nuestro amigo, mientras hablamos de esa idea de negocio, la oxitocina nos ayudaba a crear un sentido de pertenencia hacia esa idea que se nos había ocurrido. Empieza a formar parte de nosotros y la visualizamos como algo que nos hace feliz, por lo que nos apetece probarlo y arriesgar.

 Curioso ¿no?

 Ahora me toca, como de costumbre, hablaros un poco de branding. No sé, si alguno de vosotros habéis oido hablar de “OXITOBRAND”.

 El creador de este término, MARCELO GHIO, habla de una categoría de marca más humana que transmite valores positivos e inspiradores para generar experiencias que influyen directamente en la gente generando oxitocina, y por supuesto bienestar. Son marcas que consiguen construir una íntima relación con la audiencia.

Al fin y al cabo, la oxitocina es la responsable de crear relaciones de fidelidad, confianza y empatía. Vamos, lo que todas las marcas quieren conseguir con sus audiencias.

Para llegar a conectar a esos niveles con la audiencia, nuestra marca tiene que sostenerse sobre valores humanos que generen experiencias positivas y aporten un valor relevante. De esta forma  conseguiremos crear relaciones de confianza.

Por que al final como nos gusta decir en Apolo, “Hoy no se construyen marcas, se crean  relaciones”.

Probablemente, mucho de los que estéis leyendo este artículo habéis tenido una conversación con un amigo en la que se os han ocurrido más de una idea de negocio, e incluso alguna de ellas se ha hecho realidad.

Si os paráis a pensar en ese momento seguro que lo recordáis con mucho cariño. Empezaríais a hablar de una pequeña idea que fue haciéndose cada vez más grande y os divertíais imaginando hasta donde podíais llegar. Cuanto más avanzaba la conversación, más felices y motivados os sentíais para hacer realidad ese negocio que estaba floreciendo de la nada. Y seguro que alguno de vosotros soltó una frase tipo…”Tío con esto nos forramos”. 

Todo estas sensaciones y sentimientos por los que pasasteis, y que os llevo a creer en vuestra idea, también tiene una explicación científica. Y es que en ese momento estaba jugando un papel muy importante la hormona OXITOCINA.

La oxitocina es conocida como la “Hormona de la Felicidad”, o la “Hormona del Amor”.Y es que la oxitocina, además de ser una hormona, es un neurotransmisor que produce múltiples efectos en nuestro sistema nervioso central.

En su papel como neurotransmisor, está implicada en comportamientos relacionados con la confianza, el altruismo, la generosidad, la formación de vínculos, los comportamientos de cuidado, la empatía o la compasión. Y por su puesto es fundamental para las relaciones sociales, ya que está relacionada con las emociones y la inteligencia interpersonal.

Y os preguntaréis ¿Qué tiene que ver esto con el emprendimiento?

Pues bien, la oxitocina promueve la sensación de pertenencia, la confianza en otros, la amistad y la confianza en uno mismo.

Durante ese momento de creatividad espontánea y de risas con nuestro amigo, mientras hablamos de esa idea de negocio, la oxitocina nos ayudaba a crear un sentido de pertenencia hacia esa idea que se nos había ocurrido. Empieza a formar parte de nosotros y la visualizamos como algo que nos hace feliz, por lo que nos apetece probarlo y arriesgar.

 Curioso ¿no?

 Ahora me toca, como de costumbre, hablaros un poco de branding. No sé, si alguno de vosotros habéis oido hablar de “OXITOBRAND”.

 El creador de este término, MARCELO GHIO, habla de una categoría de marca más humana que transmite valores positivos e inspiradores para generar experiencias que influyen directamente en la gente generando oxitocina, y por supuesto bienestar. Son marcas que consiguen construir una íntima relación con la audiencia.

Al fin y al cabo, la oxitocina es la responsable de crear relaciones de fidelidad, confianza y empatía. Vamos, lo que todas las marcas quieren conseguir con sus audiencias.

Para llegar a conectar a esos niveles con la audiencia, nuestra marca tiene que sostenerse sobre valores humanos que generen experiencias positivas y aporten un valor relevante. De esta forma  conseguiremos crear relaciones de confianza.

Por que al final como nos gusta decir en Apolo, “Hoy no se construyen marcas, se crean  relaciones”.

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Probablemente, mucho de los que estéis leyendo este artículo habéis tenido una conversación con un amigo en la que se os han ocurrido más de una idea de negocio, e incluso alguna de ellas se ha hecho realidad.

Si os paráis a pensar en ese momento seguro que lo recordáis con mucho cariño. Empezaríais a hablar de una pequeña idea que fue haciéndose cada vez más grande y os divertíais imaginando hasta donde podíais llegar. Cuanto más avanzaba la conversación, más felices y motivados os sentíais para hacer realidad ese negocio que estaba floreciendo de la nada. Y seguro que alguno de vosotros soltó una frase tipo…”Tío con esto nos forramos”. 

Todo estas sensaciones y sentimientos por los que pasasteis, y que os llevo a creer en vuestra idea, también tiene una explicación científica. Y es que en ese momento estaba jugando un papel muy importante la hormona OXITOCINA.

La oxitocina es conocida como la “Hormona de la Felicidad”, o la “Hormona del Amor”.Y es que la oxitocina, además de ser una hormona, es un neurotransmisor que produce múltiples efectos en nuestro sistema nervioso central.

En su papel como neurotransmisor, está implicada en comportamientos relacionados con la confianza, el altruismo, la generosidad, la formación de vínculos, los comportamientos de cuidado, la empatía o la compasión. Y por su puesto es fundamental para las relaciones sociales, ya que está relacionada con las emociones y la inteligencia interpersonal.

Y os preguntaréis ¿Qué tiene que ver esto con el emprendimiento?

Pues bien, la oxitocina promueve la sensación de pertenencia, la confianza en otros, la amistad y la confianza en uno mismo.

Durante ese momento de creatividad espontánea y de risas con nuestro amigo, mientras hablamos de esa idea de negocio, la oxitocina nos ayudaba a crear un sentido de pertenencia hacia esa idea que se nos había ocurrido. Empieza a formar parte de nosotros y la visualizamos como algo que nos hace feliz, por lo que nos apetece probarlo y arriesgar.

 Curioso ¿no?

 Ahora me toca, como de costumbre, hablaros un poco de branding. No sé, si alguno de vosotros habéis oido hablar de “OXITOBRAND”.

 El creador de este término, MARCELO GHIO, habla de una categoría de marca más humana que transmite valores positivos e inspiradores para generar experiencias que influyen directamente en la gente generando oxitocina, y por supuesto bienestar. Son marcas que consiguen construir una íntima relación con la audiencia.

Al fin y al cabo, la oxitocina es la responsable de crear relaciones de fidelidad, confianza y empatía. Vamos, lo que todas las marcas quieren conseguir con sus audiencias.

Para llegar a conectar a esos niveles con la audiencia, nuestra marca tiene que sostenerse sobre valores humanos que generen experiencias positivas y aporten un valor relevante. De esta forma  conseguiremos crear relaciones de confianza.

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Si os paráis a pensar en ese momento seguro que lo recordáis con mucho cariño. Empezaríais a hablar de una pequeña idea que fue haciéndose cada vez más grande y os divertíais imaginando hasta donde podíais llegar. Cuanto más avanzaba la conversación, más felices y motivados os sentíais para hacer realidad ese negocio que estaba floreciendo de la nada. Y seguro que alguno de vosotros soltó una frase tipo…”Tío con esto nos forramos”. 

Todo estas sensaciones y sentimientos por los que pasasteis, y que os llevo a creer en vuestra idea, también tiene una explicación científica. Y es que en ese momento estaba jugando un papel muy importante la hormona OXITOCINA.

La oxitocina es conocida como la “Hormona de la Felicidad”, o la “Hormona del Amor”.Y es que la oxitocina, además de ser una hormona, es un neurotransmisor que produce múltiples efectos en nuestro sistema nervioso central.

En su papel como neurotransmisor, está implicada en comportamientos relacionados con la confianza, el altruismo, la generosidad, la formación de vínculos, los comportamientos de cuidado, la empatía o la compasión. Y por su puesto es fundamental para las relaciones sociales, ya que está relacionada con las emociones y la inteligencia interpersonal.

Y os preguntaréis ¿Qué tiene que ver esto con el emprendimiento?

Pues bien, la oxitocina promueve la sensación de pertenencia, la confianza en otros, la amistad y la confianza en uno mismo.

Durante ese momento de creatividad espontánea y de risas con nuestro amigo, mientras hablamos de esa idea de negocio, la oxitocina nos ayudaba a crear un sentido de pertenencia hacia esa idea que se nos había ocurrido. Empieza a formar parte de nosotros y la visualizamos como algo que nos hace feliz, por lo que nos apetece probarlo y arriesgar.

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Al fin y al cabo, la oxitocina es la responsable de crear relaciones de fidelidad, confianza y empatía. Vamos, lo que todas las marcas quieren conseguir con sus audiencias.

Para llegar a conectar a esos niveles con la audiencia, nuestra marca tiene que sostenerse sobre valores humanos que generen experiencias positivas y aporten un valor relevante. De esta forma  conseguiremos crear relaciones de confianza.

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