Tiempo estimado: 4 min.

Una vida llena de ciclos.

Escrito por

Carlos Rasgado

Las personas entendemos el mundo que nos rodea en base a ciclos (sí, esta palabra se va a repetir de forma periódica por todo este insight). Nos despertamos con el Sol de un nuevo día y nos vamos a dormir con la Luna al caer la noche y lo volvemos a repetir al siguiente día, cíclicamente.

Marcamos los años con el paso de las estaciones, que se repiten de forma cíclica. También entendemos el movimiento de las mareas de esta misma manera: Bajamar – Pleamar. Incluso en nuestra forma de ordenar la sociedad: los cursos académicos, la temporadas deportivas, las elecciones electorales… todas están estructuradas bajo su propio ciclo.

Hasta tal punto esto es así que incluso entendemos los diferentes episodios de nuestra vida como ciclos (imagino que en este punto ya veis venir por donde voy). Cuando realizamos un proyecto o concluimos una relación hemos cumplido un ciclo. Siempre con vistas a abordar el ciclo siguiente.

Y, por supuesto, el más famoso de todos: El ciclo de la vida. Nacer, crecer, madurar y morir. Este es ciclo que todos tenemos siempre presente y que, en esencia, representa el sentido de la vida a todos los niveles. 

Bien, sé que todos estáis deseosos de que este asunto acabe desembocando de alguna forma en el tema de las Marcas; y la realidad es que ya lo ha hecho. Siempre decimos que las Marcas son como las personas, que tienen su propia personalidad, sus propios valores y su propia forma de contar las cosas, por tanto, si las Marcas son como las personas es lógico pensar que también tienen su propio ciclo de la vida.

Pero claro, esa idea implica que en algún momento nuestra Marca acabará muriendo y eso, amigos míos, es algo que no desea nadie que gestione un negocio. ¿Entonces? ¿Las Marcas tienen o no tienen un ciclo de vida? Pues todo depende de como se gestione, pero antes de llegar a eso vamos a ver un poco en qué consisten las distintas etapas por las que se va desarrollando una Marca.

Desde el mismo momento en el que se inicia un negocio, nace su Marca. En un primer momento esta Marca necesita hacer realidad todos los conceptos que la sustentan. Y ojo, has leído bien, conceptos; por eso, si tu negocio se inicia sin un buen proceso de Branding, desde este primer momento empezará a adquirir ciertos valores de una forma aleatoria (o poco coherente en el mejor de los casos). En definitiva, en esta etapa vamos a darnos a conocer al mundo y podemos hacerlo con una carta de presentación (Estrategia de Marca) o podemos dejar que cada cual que nos vea nos ponga un apelativo diferente.

Una vez que nos conocen y pasa un tiempo en el que ya hemos conectado con nuestro público, reconocen quiénes somos, qué cosas hacemos y qué nos impulsa a hacerlas, empezamos a sufrir un desgaste de carácter (sobre todo) interno. Tenemos la necesidad de experimentar nuevos enfoques, posiblemente nuestra Marca sea usada por muchas personas en diferentes ámbitos, tenemos la sensación de que la competencia siempre lo hace mejor, en definitiva, nuestra Marca es como un adolescente que quiere afirmar de donde viene y tener claro hacia a donde va.

Tras esto llega la etapa ideal, como ese adolescente que poco a poco se hace adulto y alcanza la madurez. La mayoría de negocios que en este punto aun no daban Valor a las Marcas, empiezan a hacerlo (si es que no se han quedado por el camino) y aquellas que desde un principio comprendieron la importancia del Branding, empiezan a entender como de rígida o flexible tiene que ser la gestión de su Marca; de cierto modo, se vuelven más serios en un sentido responsable y reflexivo, sobre el auténtico Valor que tienen las Marcas.

Y, ciertamente, es esta etapa de madurez la etapa ideal, donde toda Marca (y negocio) desea estar toda su existencia y creedme que hay Marcas que son realmente longevas, superando ampliamente el siglo de vida. Pero es muy importante mantener la Marca sana, no perder la ilusión y entender cuándo hace falta cambiar algo o cuándo es mejor mantenerlas como están. Esto es lo que llamamos una Marca coherente y bien gestionada.

 Pero igual de cierto es que si nos dejamos llevar por el desgaste, si no respondemos a tiempo a una necesidad de renovación o si simplemente dejamos de preocuparnos por mantener una buena gestión de la Marca, podemos llegar al punto de la desaparición (seguro que muchos recordáis a las prácticamente extintas Nokia o Kodak). Si tu negocio se encuentra en este punto, no pienses que todo está acabado, aun tienes una oportunidad de salvarla: El Rebranding. Es el momento de cambiar las percepciones que la audiencia tiene de tu Marca y volver a conectar con ellos (seguro que si os nombro a Polaroid lo veis claro). 

En definitiva, tu Marca está viva y vas a vivir muchos ciclos junto a ella, así que cuídala bien.

Las personas entendemos el mundo que nos rodea en base a ciclos (sí, esta palabra se va a repetir de forma periódica por todo este insight). Nos despertamos con el Sol de un nuevo día y nos vamos a dormir con la Luna al caer la noche y lo volvemos a repetir al siguiente día, cíclicamente.

Marcamos los años con el paso de las estaciones, que se repiten de forma cíclica. También entendemos el movimiento de las mareas de esta misma manera: Bajamar – Pleamar. Incluso en nuestra forma de ordenar la sociedad: los cursos académicos, la temporadas deportivas, las elecciones electorales… todas están estructuradas bajo su propio ciclo.

Hasta tal punto esto es así que incluso entendemos los diferentes episodios de nuestra vida como ciclos (imagino que en este punto ya veis venir por donde voy). Cuando realizamos un proyecto o concluimos una relación hemos cumplido un ciclo. Siempre con vistas a abordar el ciclo siguiente.

Y, por supuesto, el más famoso de todos: El ciclo de la vida. Nacer, crecer, madurar y morir. Este es ciclo que todos tenemos siempre presente y que, en esencia, representa el sentido de la vida a todos los niveles. 

Bien, sé que todos estáis deseosos de que este asunto acabe desembocando de alguna forma en el tema de las Marcas; y la realidad es que ya lo ha hecho. Siempre decimos que las Marcas son como las personas, que tienen su propia personalidad, sus propios valores y su propia forma de contar las cosas, por tanto, si las Marcas son como las personas es lógico pensar que también tienen su propio ciclo de la vida.

Pero claro, esa idea implica que en algún momento nuestra Marca acabará muriendo y eso, amigos míos, es algo que no desea nadie que gestione un negocio. ¿Entonces? ¿Las Marcas tienen o no tienen un ciclo de vida? Pues todo depende de como se gestione, pero antes de llegar a eso vamos a ver un poco en qué consisten las distintas etapas por las que se va desarrollando una Marca.

Desde el mismo momento en el que se inicia un negocio, nace su Marca. En un primer momento esta Marca necesita hacer realidad todos los conceptos que la sustentan. Y ojo, has leído bien, conceptos; por eso, si tu negocio se inicia sin un buen proceso de Branding, desde este primer momento empezará a adquirir ciertos valores de una forma aleatoria (o poco coherente en el mejor de los casos). En definitiva, en esta etapa vamos a darnos a conocer al mundo y podemos hacerlo con una carta de presentación (Estrategia de Marca) o podemos dejar que cada cual que nos vea nos ponga un apelativo diferente.

Una vez que nos conocen y pasa un tiempo en el que ya hemos conectado con nuestro público, reconocen quiénes somos, qué cosas hacemos y qué nos impulsa a hacerlas, empezamos a sufrir un desgaste de carácter (sobre todo) interno. Tenemos la necesidad de experimentar nuevos enfoques, posiblemente nuestra Marca sea usada por muchas personas en diferentes ámbitos, tenemos la sensación de que la competencia siempre lo hace mejor, en definitiva, nuestra Marca es como un adolescente que quiere afirmar de donde viene y tener claro hacia a donde va.

Tras esto llega la etapa ideal, como ese adolescente que poco a poco se hace adulto y alcanza la madurez. La mayoría de negocios que en este punto aun no daban Valor a las Marcas, empiezan a hacerlo (si es que no se han quedado por el camino) y aquellas que desde un principio comprendieron la importancia del Branding, empiezan a entender como de rígida o flexible tiene que ser la gestión de su Marca; de cierto modo, se vuelven más serios en un sentido responsable y reflexivo, sobre el auténtico Valor que tienen las Marcas.

Y, ciertamente, es esta etapa de madurez la etapa ideal, donde toda Marca (y negocio) desea estar toda su existencia y creedme que hay Marcas que son realmente longevas, superando ampliamente el siglo de vida. Pero es muy importante mantener la Marca sana, no perder la ilusión y entender cuándo hace falta cambiar algo o cuándo es mejor mantenerlas como están. Esto es lo que llamamos una Marca coherente y bien gestionada.

 Pero igual de cierto es que si nos dejamos llevar por el desgaste, si no respondemos a tiempo a una necesidad de renovación o si simplemente dejamos de preocuparnos por mantener una buena gestión de la Marca, podemos llegar al punto de la desaparición (seguro que muchos recordáis a las prácticamente extintas Nokia o Kodak). Si tu negocio se encuentra en este punto, no pienses que todo está acabado, aun tienes una oportunidad de salvarla: El Rebranding. Es el momento de cambiar las percepciones que la audiencia tiene de tu Marca y volver a conectar con ellos (seguro que si os nombro a Polaroid lo veis claro). 

En definitiva, tu Marca está viva y vas a vivir muchos ciclos junto a ella, así que cuídala bien.

Share on Facebook

Share on Linkedin

Share on Whatsapp

Copy Link

Share on Twitter

Share on Twitter

Etiquetas

¿Tienes un
proyecto? Escríbenos.

Tiempo estimado: 4 min.

Una vida llena de ciclos.

Escrito por

Carlos Rasgado

Las personas entendemos el mundo que nos rodea en base a ciclos (sí, esta palabra se va a repetir de forma periódica por todo este insight). Nos despertamos con el Sol de un nuevo día y nos vamos a dormir con la Luna al caer la noche y lo volvemos a repetir al siguiente día, cíclicamente.

Marcamos los años con el paso de las estaciones, que se repiten de forma cíclica. También entendemos el movimiento de las mareas de esta misma manera: Bajamar – Pleamar. Incluso en nuestra forma de ordenar la sociedad: los cursos académicos, la temporadas deportivas, las elecciones electorales… todas están estructuradas bajo su propio ciclo.

Hasta tal punto esto es así que incluso entendemos los diferentes episodios de nuestra vida como ciclos (imagino que en este punto ya veis venir por donde voy). Cuando realizamos un proyecto o concluimos una relación hemos cumplido un ciclo. Siempre con vistas a abordar el ciclo siguiente.

Y, por supuesto, el más famoso de todos: El ciclo de la vida. Nacer, crecer, madurar y morir. Este es ciclo que todos tenemos siempre presente y que, en esencia, representa el sentido de la vida a todos los niveles. 

Bien, sé que todos estáis deseosos de que este asunto acabe desembocando de alguna forma en el tema de las Marcas; y la realidad es que ya lo ha hecho. Siempre decimos que las Marcas son como las personas, que tienen su propia personalidad, sus propios valores y su propia forma de contar las cosas, por tanto, si las Marcas son como las personas es lógico pensar que también tienen su propio ciclo de la vida.

Pero claro, esa idea implica que en algún momento nuestra Marca acabará muriendo y eso, amigos míos, es algo que no desea nadie que gestione un negocio. ¿Entonces? ¿Las Marcas tienen o no tienen un ciclo de vida? Pues todo depende de como se gestione, pero antes de llegar a eso vamos a ver un poco en qué consisten las distintas etapas por las que se va desarrollando una Marca.

Desde el mismo momento en el que se inicia un negocio, nace su Marca. En un primer momento esta Marca necesita hacer realidad todos los conceptos que la sustentan. Y ojo, has leído bien, conceptos; por eso, si tu negocio se inicia sin un buen proceso de Branding, desde este primer momento empezará a adquirir ciertos valores de una forma aleatoria (o poco coherente en el mejor de los casos). En definitiva, en esta etapa vamos a darnos a conocer al mundo y podemos hacerlo con una carta de presentación (Estrategia de Marca) o podemos dejar que cada cual que nos vea nos ponga un apelativo diferente.

Una vez que nos conocen y pasa un tiempo en el que ya hemos conectado con nuestro público, reconocen quiénes somos, qué cosas hacemos y qué nos impulsa a hacerlas, empezamos a sufrir un desgaste de carácter (sobre todo) interno. Tenemos la necesidad de experimentar nuevos enfoques, posiblemente nuestra Marca sea usada por muchas personas en diferentes ámbitos, tenemos la sensación de que la competencia siempre lo hace mejor, en definitiva, nuestra Marca es como un adolescente que quiere afirmar de donde viene y tener claro hacia a donde va.

Tras esto llega la etapa ideal, como ese adolescente que poco a poco se hace adulto y alcanza la madurez. La mayoría de negocios que en este punto aun no daban Valor a las Marcas, empiezan a hacerlo (si es que no se han quedado por el camino) y aquellas que desde un principio comprendieron la importancia del Branding, empiezan a entender como de rígida o flexible tiene que ser la gestión de su Marca; de cierto modo, se vuelven más serios en un sentido responsable y reflexivo, sobre el auténtico Valor que tienen las Marcas.

Y, ciertamente, es esta etapa de madurez la etapa ideal, donde toda Marca (y negocio) desea estar toda su existencia y creedme que hay Marcas que son realmente longevas, superando ampliamente el siglo de vida. Pero es muy importante mantener la Marca sana, no perder la ilusión y entender cuándo hace falta cambiar algo o cuándo es mejor mantenerlas como están. Esto es lo que llamamos una Marca coherente y bien gestionada.

 Pero igual de cierto es que si nos dejamos llevar por el desgaste, si no respondemos a tiempo a una necesidad de renovación o si simplemente dejamos de preocuparnos por mantener una buena gestión de la Marca, podemos llegar al punto de la desaparición (seguro que muchos recordáis a las prácticamente extintas Nokia o Kodak). Si tu negocio se encuentra en este punto, no pienses que todo está acabado, aun tienes una oportunidad de salvarla: El Rebranding. Es el momento de cambiar las percepciones que la audiencia tiene de tu Marca y volver a conectar con ellos (seguro que si os nombro a Polaroid lo veis claro). 

En definitiva, tu Marca está viva y vas a vivir muchos ciclos junto a ella, así que cuídala bien.

Share on Facebook

Share on Linkedin

Share on Whatsapp

Copy Link

Share on Twitter

Share on Twitter

Etiquetas

¿Tienes un
proyecto? Escríbenos.

Más artículos

Aquí en Apolo, esto es lo que ocurre. Celebramos, compartimos y lo que existe. Sin engaños, sin adornos y sin pretensiones. Un lugar para conversar acerca de nuestros temas favoritos: personas, diseño, estrategia, tecnología, marcas y cualquier otra cosa que surja.

Tiempo estimado: 4 min.

Una vida llena de ciclos.

Escrito por

Carlos Rasgado

Las personas entendemos el mundo que nos rodea en base a ciclos (sí, esta palabra se va a repetir de forma periódica por todo este insight). Nos despertamos con el Sol de un nuevo día y nos vamos a dormir con la Luna al caer la noche y lo volvemos a repetir al siguiente día, cíclicamente.

Marcamos los años con el paso de las estaciones, que se repiten de forma cíclica. También entendemos el movimiento de las mareas de esta misma manera: Bajamar – Pleamar. Incluso en nuestra forma de ordenar la sociedad: los cursos académicos, la temporadas deportivas, las elecciones electorales… todas están estructuradas bajo su propio ciclo.

Hasta tal punto esto es así que incluso entendemos los diferentes episodios de nuestra vida como ciclos (imagino que en este punto ya veis venir por donde voy). Cuando realizamos un proyecto o concluimos una relación hemos cumplido un ciclo. Siempre con vistas a abordar el ciclo siguiente.

Y, por supuesto, el más famoso de todos: El ciclo de la vida. Nacer, crecer, madurar y morir. Este es ciclo que todos tenemos siempre presente y que, en esencia, representa el sentido de la vida a todos los niveles. 

Bien, sé que todos estáis deseosos de que este asunto acabe desembocando de alguna forma en el tema de las Marcas; y la realidad es que ya lo ha hecho. Siempre decimos que las Marcas son como las personas, que tienen su propia personalidad, sus propios valores y su propia forma de contar las cosas, por tanto, si las Marcas son como las personas es lógico pensar que también tienen su propio ciclo de la vida.

Pero claro, esa idea implica que en algún momento nuestra Marca acabará muriendo y eso, amigos míos, es algo que no desea nadie que gestione un negocio. ¿Entonces? ¿Las Marcas tienen o no tienen un ciclo de vida? Pues todo depende de como se gestione, pero antes de llegar a eso vamos a ver un poco en qué consisten las distintas etapas por las que se va desarrollando una Marca.

Desde el mismo momento en el que se inicia un negocio, nace su Marca. En un primer momento esta Marca necesita hacer realidad todos los conceptos que la sustentan. Y ojo, has leído bien, conceptos; por eso, si tu negocio se inicia sin un buen proceso de Branding, desde este primer momento empezará a adquirir ciertos valores de una forma aleatoria (o poco coherente en el mejor de los casos). En definitiva, en esta etapa vamos a darnos a conocer al mundo y podemos hacerlo con una carta de presentación (Estrategia de Marca) o podemos dejar que cada cual que nos vea nos ponga un apelativo diferente.

Una vez que nos conocen y pasa un tiempo en el que ya hemos conectado con nuestro público, reconocen quiénes somos, qué cosas hacemos y qué nos impulsa a hacerlas, empezamos a sufrir un desgaste de carácter (sobre todo) interno. Tenemos la necesidad de experimentar nuevos enfoques, posiblemente nuestra Marca sea usada por muchas personas en diferentes ámbitos, tenemos la sensación de que la competencia siempre lo hace mejor, en definitiva, nuestra Marca es como un adolescente que quiere afirmar de donde viene y tener claro hacia a donde va.

Tras esto llega la etapa ideal, como ese adolescente que poco a poco se hace adulto y alcanza la madurez. La mayoría de negocios que en este punto aun no daban Valor a las Marcas, empiezan a hacerlo (si es que no se han quedado por el camino) y aquellas que desde un principio comprendieron la importancia del Branding, empiezan a entender como de rígida o flexible tiene que ser la gestión de su Marca; de cierto modo, se vuelven más serios en un sentido responsable y reflexivo, sobre el auténtico Valor que tienen las Marcas.

Y, ciertamente, es esta etapa de madurez la etapa ideal, donde toda Marca (y negocio) desea estar toda su existencia y creedme que hay Marcas que son realmente longevas, superando ampliamente el siglo de vida. Pero es muy importante mantener la Marca sana, no perder la ilusión y entender cuándo hace falta cambiar algo o cuándo es mejor mantenerlas como están. Esto es lo que llamamos una Marca coherente y bien gestionada.

 Pero igual de cierto es que si nos dejamos llevar por el desgaste, si no respondemos a tiempo a una necesidad de renovación o si simplemente dejamos de preocuparnos por mantener una buena gestión de la Marca, podemos llegar al punto de la desaparición (seguro que muchos recordáis a las prácticamente extintas Nokia o Kodak). Si tu negocio se encuentra en este punto, no pienses que todo está acabado, aun tienes una oportunidad de salvarla: El Rebranding. Es el momento de cambiar las percepciones que la audiencia tiene de tu Marca y volver a conectar con ellos (seguro que si os nombro a Polaroid lo veis claro). 

En definitiva, tu Marca está viva y vas a vivir muchos ciclos junto a ella, así que cuídala bien.

Share on Facebook

Share on Linkedin

Share on Whatsapp

Copy Link

Share on Twitter

Share on Twitter

Etiquetas

¿Tienes un
proyecto? Escríbenos.

Más artículos

Aquí en Apolo, esto es lo que ocurre. Celebramos, compartimos y lo que existe. Sin engaños, sin adornos y sin pretensiones. Un lugar para conversar acerca de nuestros temas favoritos: personas, diseño, estrategia, tecnología, marcas y cualquier otra cosa que surja.